El e-mail de un amigo
Lo he recibido esta noche. Así son mis amigos...
Hola qué tal,
Bueno, bueno... ¿cómo explicarlo?
Ciertamente no es que haya leído tantos mails de "tantras" que te den buena suerte o algo por el estilo, o quizás sea que la experiencia en la vida (por no decir que uno llega a cierta edad) lo que me motivó a escribir este mensaje para ti.
Curiosamente el fin de semana anterior mi esposa Jenny encontró en el periódico del domingo anterior un artículo acerca de lo que éramos en la otra vida (no estoy seguro de si leía algo de reencarnación o algo así), lo cierto es que supuestamente yo debía ser un "monje o un ermitaño"... vaya, y no sé por qué eso me hizo reflexionar... ¿qué raro, cierto?
Poco a poco la vida nos va llevando por distintas rutas, y no siempre uno se pone a ver lo intenso de las amistades que uno va cultivando, o los buenos y no tan buenos momentos que se ha pasado con otras personas a las que en su momento llamé "amigos", y que también, con el tiempo se van perdiendo...
No lo sé, creo que el haber dedicado mi vida desde hace 15 años a sacar adelante proyectos en la Parroquia La Dolorosa, o los pocos años que estuve en la CVX, me hizo olvidar lo más importante de todo este tiempo, y con gente que no necesariamente sigue ahí, o siquiera estuvo alguna vez ahí: mi contacto contigo.
No, no es que me esté muriendo o que esté deprimido (bueh... dejo el beneficio de la duda a esto último), no podría ser más agradecido con Dios por todo lo que me ha tocado: mis padres, hermanos, una increíble esposa, un hijo maravilloso... y una "piccolina" (pequeñita) en camino.
Algún momento el P. Juan Cavanna s.j. me envió un cuento que decía "en vida, hermano... en vida", y que hacía alusión a que debemos mandar flores a la gente cuando esté viva, o que la debemos decir que la apreciamos así mismo: en vida, hermano... en vida.
En resumen, aunque el tiempo haya pasado, y ni siquiera estés con la seguridad de por qué te he enviado este mensaje solamente quiero que sepas que "aunque no nos veamos a menudo" varias anécdotas de mi vida contigo las tengo presentes.
¡Gracias por escuchar... o mejor dicho, por leerme!
Tu amigo
DANILO
Hola qué tal,
Bueno, bueno... ¿cómo explicarlo?
Ciertamente no es que haya leído tantos mails de "tantras" que te den buena suerte o algo por el estilo, o quizás sea que la experiencia en la vida (por no decir que uno llega a cierta edad) lo que me motivó a escribir este mensaje para ti.
Curiosamente el fin de semana anterior mi esposa Jenny encontró en el periódico del domingo anterior un artículo acerca de lo que éramos en la otra vida (no estoy seguro de si leía algo de reencarnación o algo así), lo cierto es que supuestamente yo debía ser un "monje o un ermitaño"... vaya, y no sé por qué eso me hizo reflexionar... ¿qué raro, cierto?
Poco a poco la vida nos va llevando por distintas rutas, y no siempre uno se pone a ver lo intenso de las amistades que uno va cultivando, o los buenos y no tan buenos momentos que se ha pasado con otras personas a las que en su momento llamé "amigos", y que también, con el tiempo se van perdiendo...
No lo sé, creo que el haber dedicado mi vida desde hace 15 años a sacar adelante proyectos en la Parroquia La Dolorosa, o los pocos años que estuve en la CVX, me hizo olvidar lo más importante de todo este tiempo, y con gente que no necesariamente sigue ahí, o siquiera estuvo alguna vez ahí: mi contacto contigo.
No, no es que me esté muriendo o que esté deprimido (bueh... dejo el beneficio de la duda a esto último), no podría ser más agradecido con Dios por todo lo que me ha tocado: mis padres, hermanos, una increíble esposa, un hijo maravilloso... y una "piccolina" (pequeñita) en camino.
Algún momento el P. Juan Cavanna s.j. me envió un cuento que decía "en vida, hermano... en vida", y que hacía alusión a que debemos mandar flores a la gente cuando esté viva, o que la debemos decir que la apreciamos así mismo: en vida, hermano... en vida.
En resumen, aunque el tiempo haya pasado, y ni siquiera estés con la seguridad de por qué te he enviado este mensaje solamente quiero que sepas que "aunque no nos veamos a menudo" varias anécdotas de mi vida contigo las tengo presentes.
¡Gracias por escuchar... o mejor dicho, por leerme!
Tu amigo
DANILO


Comentarios