Hacia una Iglesia más avanzada... con tecnología...
Soy católico, apostólico y romano. Vengo de una familia de católicos, apostólicos y romanos.
Soy ingeniero, por ende, me encanta la tecnología y los avances que esta me puede brindar ayudándome cada día a ser más verdaderamente humano.
¿Se imaginan, que las confesiones, por ejemplo, pudieran ser hechas por Internet, al igual que las limosnas también puedan ser “debitadas” de tu tarjeta de débito tan común en estos días?...
Que se utilizara la red más avanzada en cuanto a su arquitectura y así se eviten las filas en los confesionarios y los típicos “padrecitos” rezongones y con la moral del medioevo que todo lo ve pecaminoso en estos tiempos de relatividad.
¿Se imaginan que las absoluciones puedan ser registradas “on line” o enviadas en “tiempo real” a cada uno de nuestros buzones de correo electrónico, o mejor aún, a través de los cada vez más populares SMS o “mensajitos de texto” que tanto nos evitan acercarnos a aquel monstruo tan grande y lento como el computador, conectarse a internet y demorarse hasta abrir la cuenta?...
¡Ay... si todo fuera así de fácil estaríamos ganando el cielo con la mayor eficacia y eficiencia: al minuto, sin mayores gastos de tiempo o dinero y sin pasar las vergüenzas que una “buena confesión” pueden acarrear!
Tan fácil como pagar una planilla de consumo de cualquier servicio básico... el que tenga la mayor tecnología: el de consumo telefónico, por ejemplo, que tiene tantas opciones tan al alcance de la mano de cualquier cristiano: “pague en cualquiera de nuestros cientos de centros en el área urbana o rural”... “o páguela con un débito de su tarjeta desde cualquier cajero automático a nivel nacional”... “o páguela mediante un débito bancario de su cuenta de ahorros o corriente”... “o a través de los cientos de puntos de pago ágil que encuentra en su tienda de barrio más cercana o a través de la red de servicios de pago que pululan en toda la ciudad”... “o desde la comodidad de su casa en Internet mientras revisa su correo, con total transparencia y confiabilidad”...
Yo mismo, como ingeniero y como cliente, soy testigo del gran avance de las telecomunicaciones que vivimos. Como ayer que debía pagar mi consumo telefónico y para no perder la costumbre de antaño fui hasta la matriz del centro de recaudaciones... pero había tanta gente que era imposible siquiera entrar hasta el propio centro:
- “¡Qué fila!”
Fastidiado de mi torpeza en cuanto al uso de los medios decidí pagar utilizando cualquiera de las otras formas.
- “¡Sólo la Iglesia no se actualiza!” –me repetía yo insistentemente- “¡no hay de qué temer!”
¿Puntos de pago ágil? Hay uno a una cuadra de mi casa... pues “amigo, el día de cobros sólo se atiende hasta las... y eso fue hace media hora. Pero vuelva mañana tempranito y le recibimos con todo gusto su dinero”
- “Pero si no pago hasta hoy, mañana amanezco sin teléfono... -pensaba-. Pero ¡cómo desconfiar!; había más recursos con los cuales ni siquiera necesitaba salir de casa”.
“Su banco no está en línea” me decía el cajero automático que tenía también la opción de “pago de servicios”. Y bueno, como mañana comenzaba el feriado... seguro era una congestión de la red, -pensaba yo.
¡Ah... pero mi linda casa, mi querida y bien-amada computadora y el Internet que todo lo puede y todo lo resuelve... es tan bueno como la Biblia pues con dos clic la puedes bajar enterita... si tan solo la Iglesia se modernizara como el Internet!...
Y entrar al sitio de la empresa telefónica que tenía una página especial donde explicaba cómo pagar su planilla. Y escoger de las cincuenta mil una... “pago por Internet”...
Clic para el link del banco... que además era “mi banco”. Y entrar ya en la noche para pagar el bendito teléfono.
También congestión en la conexión... Y bueno, es normal... pero la comodidad de estar sentado en mi casa y tomándome un juguito no tiene precio... hay cosas que el dinero no puede comprar...
Y la página de inicio y bienvenida, dos veces poner el número de la tarjeta de débito y la clave pues no funcionó a la primera vez y luego a la tan ansiada página que terminaba diciendo: “por favor, imprima el presente documento, llénelo, llévelo a cualquiera de las oficinas del banco y autorice así el pago a través de Internet desde cualquier parte del mundo con solo hacer clic...” Ocho y treinta de la noche...
“Pago ágil”. Claro. Esa era la solución. Mañana tempranito, primer día del feriado madrugo a esa ventanilla y pago... capaz que ni dejo que el sistema me corte el teléfono y emita la sanción por mora...
- “Señor, haga la fila, sáquese el gorro, no puede hablar por celular... es por su propia seguridad”...
- “Los clientes que van a realizar pagos de teléfono... no hay sistema... en media hora vuelve”...
¡Qué emoción, cómo hemos avanzado. Ahora la tecnología es tan elevada que incluso cuando hay fallas y se va deja avisando a qué hora vuelve...! –pensaba yo-.
Una hora más tarde,
- “póngase no más en una filita especial acá a la derecha para que le cobren del teléfono porque el sistema está un poco lento...”
- “Sabe qué... no mismo, por qué no se da una vueltita más tarde y ya no hace fila. Verá que no es culpa mía, es que estos de la empresa telefónica están haciendo mantenimiento, no ve que hoy ya es feriado...”
Y anocheció y amaneció el tercer día.
Pagué el teléfono otro día más tarde... y seguramente la tecnología es tan avanzada que ha de ver visto todo lo que sufrí y no me cobró recargo... capaz que la tecnología también estaba de vacaciones. Por último, ¡feriado es feriado!
Ojalá alguna vez la Iglesia se modernice, sea tan comprensiva y también use la tecnología como las grandes y eficientes empresas... ¿se imaginan todo el tiempo que nos podríamos ahorrar y sin las terribles “fallas humanas” que no nos hacen avanzar como país?...
Un abrazo,
Francisco Javier
Soy ingeniero, por ende, me encanta la tecnología y los avances que esta me puede brindar ayudándome cada día a ser más verdaderamente humano.
¿Se imaginan, que las confesiones, por ejemplo, pudieran ser hechas por Internet, al igual que las limosnas también puedan ser “debitadas” de tu tarjeta de débito tan común en estos días?...
Que se utilizara la red más avanzada en cuanto a su arquitectura y así se eviten las filas en los confesionarios y los típicos “padrecitos” rezongones y con la moral del medioevo que todo lo ve pecaminoso en estos tiempos de relatividad.
¿Se imaginan que las absoluciones puedan ser registradas “on line” o enviadas en “tiempo real” a cada uno de nuestros buzones de correo electrónico, o mejor aún, a través de los cada vez más populares SMS o “mensajitos de texto” que tanto nos evitan acercarnos a aquel monstruo tan grande y lento como el computador, conectarse a internet y demorarse hasta abrir la cuenta?...
¡Ay... si todo fuera así de fácil estaríamos ganando el cielo con la mayor eficacia y eficiencia: al minuto, sin mayores gastos de tiempo o dinero y sin pasar las vergüenzas que una “buena confesión” pueden acarrear!
Tan fácil como pagar una planilla de consumo de cualquier servicio básico... el que tenga la mayor tecnología: el de consumo telefónico, por ejemplo, que tiene tantas opciones tan al alcance de la mano de cualquier cristiano: “pague en cualquiera de nuestros cientos de centros en el área urbana o rural”... “o páguela con un débito de su tarjeta desde cualquier cajero automático a nivel nacional”... “o páguela mediante un débito bancario de su cuenta de ahorros o corriente”... “o a través de los cientos de puntos de pago ágil que encuentra en su tienda de barrio más cercana o a través de la red de servicios de pago que pululan en toda la ciudad”... “o desde la comodidad de su casa en Internet mientras revisa su correo, con total transparencia y confiabilidad”...
Yo mismo, como ingeniero y como cliente, soy testigo del gran avance de las telecomunicaciones que vivimos. Como ayer que debía pagar mi consumo telefónico y para no perder la costumbre de antaño fui hasta la matriz del centro de recaudaciones... pero había tanta gente que era imposible siquiera entrar hasta el propio centro:
- “¡Qué fila!”
Fastidiado de mi torpeza en cuanto al uso de los medios decidí pagar utilizando cualquiera de las otras formas.
- “¡Sólo la Iglesia no se actualiza!” –me repetía yo insistentemente- “¡no hay de qué temer!”
¿Puntos de pago ágil? Hay uno a una cuadra de mi casa... pues “amigo, el día de cobros sólo se atiende hasta las... y eso fue hace media hora. Pero vuelva mañana tempranito y le recibimos con todo gusto su dinero”
- “Pero si no pago hasta hoy, mañana amanezco sin teléfono... -pensaba-. Pero ¡cómo desconfiar!; había más recursos con los cuales ni siquiera necesitaba salir de casa”.
“Su banco no está en línea” me decía el cajero automático que tenía también la opción de “pago de servicios”. Y bueno, como mañana comenzaba el feriado... seguro era una congestión de la red, -pensaba yo.
¡Ah... pero mi linda casa, mi querida y bien-amada computadora y el Internet que todo lo puede y todo lo resuelve... es tan bueno como la Biblia pues con dos clic la puedes bajar enterita... si tan solo la Iglesia se modernizara como el Internet!...
Y entrar al sitio de la empresa telefónica que tenía una página especial donde explicaba cómo pagar su planilla. Y escoger de las cincuenta mil una... “pago por Internet”...
Clic para el link del banco... que además era “mi banco”. Y entrar ya en la noche para pagar el bendito teléfono.
También congestión en la conexión... Y bueno, es normal... pero la comodidad de estar sentado en mi casa y tomándome un juguito no tiene precio... hay cosas que el dinero no puede comprar...
Y la página de inicio y bienvenida, dos veces poner el número de la tarjeta de débito y la clave pues no funcionó a la primera vez y luego a la tan ansiada página que terminaba diciendo: “por favor, imprima el presente documento, llénelo, llévelo a cualquiera de las oficinas del banco y autorice así el pago a través de Internet desde cualquier parte del mundo con solo hacer clic...” Ocho y treinta de la noche...
“Pago ágil”. Claro. Esa era la solución. Mañana tempranito, primer día del feriado madrugo a esa ventanilla y pago... capaz que ni dejo que el sistema me corte el teléfono y emita la sanción por mora...
- “Señor, haga la fila, sáquese el gorro, no puede hablar por celular... es por su propia seguridad”...
- “Los clientes que van a realizar pagos de teléfono... no hay sistema... en media hora vuelve”...
¡Qué emoción, cómo hemos avanzado. Ahora la tecnología es tan elevada que incluso cuando hay fallas y se va deja avisando a qué hora vuelve...! –pensaba yo-.
Una hora más tarde,
- “póngase no más en una filita especial acá a la derecha para que le cobren del teléfono porque el sistema está un poco lento...”
- “Sabe qué... no mismo, por qué no se da una vueltita más tarde y ya no hace fila. Verá que no es culpa mía, es que estos de la empresa telefónica están haciendo mantenimiento, no ve que hoy ya es feriado...”
Y anocheció y amaneció el tercer día.
Pagué el teléfono otro día más tarde... y seguramente la tecnología es tan avanzada que ha de ver visto todo lo que sufrí y no me cobró recargo... capaz que la tecnología también estaba de vacaciones. Por último, ¡feriado es feriado!
Ojalá alguna vez la Iglesia se modernice, sea tan comprensiva y también use la tecnología como las grandes y eficientes empresas... ¿se imaginan todo el tiempo que nos podríamos ahorrar y sin las terribles “fallas humanas” que no nos hacen avanzar como país?...
Un abrazo,
Francisco Javier


Comentarios
Ademas que tal... si mientras me estoy confesando entra un hacker... me roba la identidad y le empieza a decir barbaridades al padre... imaginen su cara XD!... jeje... talvez es una exageracion pero puede pasar ¿verdad?
Ademas has pensado los $ costos $ hay como millon de iglesias... y si se quiere actualizar de seguro se gastaran varios millones en implementar los "sistemas informaticos"...
Bueno concluyo... la tecnologia tiene sus buenos usos pero dentro de ellos... no le encuentro espacio a la religion...
Mmmm... una Iglesia con tecnología, pues como que NO es un buen proyecto. La realidad es que muchas veces la tecnología no nos sirve de mucho, porque por cuestiones de conexión o manejo de recursos, algunas veces puede fallar.
Te imaginas que tendríamos que llegar a confesarnos en un oratorio virtual y que justamente ese rato se vaya el sistema y talvez la maquinita se vuelva loca y empiece a decir a los cuatro vientos nuestros pecados.
Puede pasar, y justamente lo que tanto tedio nos causa al momento de confesarnos con el padre aburrido, pues lo desearíamos con todas nuestras fuerzas.
Debemos tener claro que la tecnología es supérflua y es algo material, y como todas las cosas materiales esto se acaba o falla, mientras que la Iglesia esta relacionada con Dios y Él es infinito.
Cómo sería posible una Iglesia si tendríamos que depender de la tecnología para poder cumplir con nuestro deber de cristianos.
NUNCA se puede mezclar las cosas materiales con algo tan íntimo como es la religión.
Disfrutemos de la tecnología como un medio de progreso, pero no como un medio vital del que dependan nuestras vidas....
Panchito a los años que escribe un articulo, me gusto mucho la iniciativa, ya que este tema lo hemos discutido mas o menos en clase, talvez no tan al extremo como ahora lo plantea con la tecnología, pero de cierta manera lo hemos topado.
La verdad no estoy de acuerdo, ya que una confesión para mi es algo muy intimo, personal, y tiene un valor sentimental. El acceso al internet lo tiene todo el mundo, por lo tanto esto de algúna forma puede fallar y no seria de mi agrado que cualquier tipo de persona se entere de mis pecados, y creo que a ninguna otra persona le gustaria que sepan su vida privada.
Pienso que lo de las confesiones con padre, y todo al estilo conservador esta mal para la epoca en la que nos desenvolvemos, porque no solamente una persona que afirmado sus votos en la iglesia puede escuchar tus pecados, sino una persona en la que tu confies. Para mi seria más de mi agrado que una persona que tiene de cierta manera una unión sentimental sepa de mis pecados, que un padre que la mayoria de veces te escucha porque es su deber , más no porque tiene las ganas de escucharte.
Espero que siga escribiendo muchos articulos más, me a gustado el tema, en verdad deja mucho que pensar.