La vuelta a casa

Queridos amigos:
Hoy día me ha dado por recordar. Volver a vivir los buenos momentos; y también los mejores... Al cumplirse 4 años del fallecimiento de mi abuelita (madre de mi madre) creo que en honor a ella les dejo con algo que escribí justo el día de su muerte el 29 de enero de 2004:

Nunca supe si era más fuerte de cuerpo que de carácter... y eso que los años, con la fiebre amarilla vivida a escondidas, el paso entre los restos de batalla y todo un sinfín de kilómetros de viaje, la habían ablandado ya bastante, quizá más de carácter que de cuerpo aunque jamás de corazón.

Tal como del viejo ceibo que vive en Ibarra aunque ya no esté plantado, supe muchas de sus historias casi de memoria tras el largo ejercicio de escucharlos una vez y otra, con tanta intriga o emoción como alguna vez hastío cuando ya no descubría rastros nuevos o mis ocupaciones podían más que mi paciencia de quien tiene “cosas” más interesantes que el simple escuchar.

Hoy cayó el viejo ceibo como hace años cayó el de su ciudad natal y lejos de dejarnos tristes por su partida, nos quedamos con el feliz recuerdo de sus ochenta y seis años vividos con generosidad a nuestro lado, ahora más cerca que nunca de nosotros, desde el cielo, donde podrá seguir con sus viajes de kilómetros y kilómetros en la mejor de las compañías...

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