
Jesús Rodríguez (El País)
Desde su despacho, mucho antes de que amanezca, el papa negro de los jesuitas divisa cada mañana los dominios del papa blanco en Roma. Las ventanas de ambos son las primeras en iluminarse en el Vaticano. Las separan unos centenares de metros. Luego ofician misa en soledad. Son los dos hombres más poderosos de la cristiandad. Unidos a través de la historia por un sólido vínculo de complicidad y también de sospecha.
A lo largo de cinco siglos, sus relaciones han sido tormentosas. De amor y odio. Un papa disolvió la Compañía de Jesús en 1773, y otro, Juan Pablo II, la sometió con mano de hierro en 1981 y a punto estuvo de disolver su caballería ligera. Sus monjes soldados, inquietos y disciplinados. Universitarios y políglotas. Humildes y soberbios al tiempo. Entrenados física y mentalmente como marines por los Ejercicios Espirituales de San Ignacio. Siempre a disposición del pontífice en los cinco continentes; en vanguardia; en el filo de la navaja.
Los soldados papales descubrieron a los pobres. Se pusieron de su lado. La Iglesia no estaba preparada para esa revolución.
El sector más avanzado anhela el regreso de los jesuitas al liderazgo de la Iglesia; que marquen de nuevo el camino.
Arrupe no dominaba el untuoso y sibilino lenguaje de la curia. Era un vasco directo y cabezota. No se entendía con Wojtyla
Tras la sangría de vocaciones, sólo hay en España un noviciado con 19 internos. El más joven, de 20 años; el mayor, de 42.
Se saben distintos. Definen su trabajo como “estar en la frontera”. Lo explica el padre Héctor de Vall, de 72 años, rector del Pontificio Instituto Oriental, situado en un elegante palacio semioculto tras la basílica de Santa María la Mayor, de Roma, que busca servir de puente entre las iglesias de Oriente y Occidente: “Nuestro voto de obediencia al Papa es para la misión; el Santo Padre te puede enviar a la frontera intelectual o geográfica que considere oportuna. En un principio, disponía de los jesuitas, un grupo de gente muy especializada, que sabía latín y tenía una carrera civil, para que fueran a los confines del planeta. Hace un siglo, la frontera suponía estar en el mundo de la ciencia, porque los científicos eran ateos. Y los jesuitas, como científicos, debíamos demostrar que la fe no era contraria a la razón; hoy, nuestra frontera es la lucha por la justicia, la paz, la ecología, los derechos humanos”.
Esa búsqueda febril que tantos problemas les ha proporcionado en el Vaticano. Desde aquel 1974 en que la Congregación General de la Compañía decidiera que, para los jesuitas, el servicio a la fe debía ser inseparable de la promoción de la justicia en el mundo. Un terremoto. Su Mayo del 68. Los soldados papales, martillo de protestantes, confesores de papas, aliados de reyes, educadores de ricos, descubrían a los pobres. Y se ponían de su lado. Contra las dictaduras, denunciando el racismo en Estados Unidos, con los más desfavorecidos en Nicaragua y El Salvador. En los barrios marginales. Entre los refugiados. Una refundación rápida y profunda.
Más allá del críptico lenguaje eclesiástico, ¿qué significa en la actualidad “la promoción de la justicia”? Contesta Jon Sobrino, de 68 años, forjador de la teología de la liberación en Centroamérica y uno de los miembros más queridos en la Compañía: “¿Qué es justicia para esas mayorías a las que se les niega una vida digna? ¿Qué es justicia para las mujeres maltratadas y oprimidas? ¿Qué es justicia donde hay apartheid? ¿Qué es justicia si Estados Unidos consume el 28% del oxígeno de la Tierra? La promoción de la justicia no se puede definir. Es vida y dignidad para todos. Algo que clama al cielo. Nuestra misión”.
La Iglesia no estaba preparada para esa revolución. Para ese atracón de libertad. Pasar del traje talar al mono de obrero sin escalas. Ya en la Nochebuena de 1955, el jesuita José María Llanos había dado un portazo al régimen del general Franco y se había instalado en una chabola de El Pozo del Tío Raimundo, en Madrid, junto a un grupo de compañeros de la Compañía. Una experiencia similar a la que habían protagonizado los curas obreros en Francia y que iba a transformar la mentalidad de muchos jesuitas jóvenes en España. Llanos y sus hermanos no habían aterrizado en ese suburbio para convertir a nadie; organizaron una escuela profesional, una guardería, una escuela de educación nocturna, y dinamizaron el clandestino movimiento sindical. Marcharon codo con codo con los vecinos. Construyeron una capilla en una chabola. Hoy es una iglesia en la que aún se trabaja por el barrio.
“Aquel espíritu sigue entre nosotros”, comenta Higinio Pi, de 41 años, que medio siglo después representa una nueva generación de jesuitas en El Pozo. “En aquel momento, los jesuitas querían saber qué pasaba en la calle, vivir como la gente normal, padecer lo mismo. Y salieron del centro de las ciudades y las parroquias. Hoy, las necesidades de la sociedad son distintas; trabajamos para ver cómo acoger a los inmigrantes que acaban de llegar. Estamos a pie de obra; investigamos de dónde vienen y la incidencia social que provocan. Nuestro fin no es enseñarles el catecismo; expresamos nuestra fe al luchar contra la injusticia. Nuestro trabajo con la inmigración no es asistencial; consiste en saber quién viene y por qué.
Hay una parte muy interesante de los jesuitas como think tank para conocer mejor la inmigración. Y también en la cooperación al desarrollo y la cultura por la paz. Nuestro fin no es dirigir; no queremos figurar, sino iniciar proyectos, dejar paso a otros y seguir adelante”. “Es la manera de ser de la Compañía”, explica un veterano jesuita. “Analizamos la realidad del lugar donde estamos y respondemos en consecuencia. Vamos por libre. Somos los free-lancers de la Iglesia. Llegamos a un sitio y ponemos en práctica lo que nadie antes ha hecho. Como Llanos en El Pozo: no sabía qué iba a hacer, no tenía instrucciones de uso, se encontró una realidad y le dio una respuesta”.
A este mismo territorio llegaría en 1974 otro jesuita proscrito. Hoy, a sus 96 años, José María Díez Alegría conserva una lucidez, memoria y sentido del humor envidiables. Doctor en Derecho y Filosofía, licenciado en Teología, profesor de Ética en la Universidad Gregoriana de Roma, hermano de dos generales de Franco, es considerado un precursor de la teología de la liberación en la Compañía. “Tengo dos doctorados universitarios, pero el doctorado de mi vida ha sido El Pozo”, explica sentado en un decrépito sillón de la residencia de ancianos de la Compañía en Alcalá de Henares (Madrid), donde transcurren los últimos compases de su vida. Díez Alegría nunca ha perdido la sonrisa. Ni en los tiempos más difíciles. “Hay que tomarse menos en serio; los obispos podían tomar nota”.
Represaliado por el Vaticano en 1973 por su libro Yo creo en la esperanza, una desnuda autobiografía en la que reflejaba su visión crítica de la Iglesia y el sacerdocio y que negó a pasar por el trámite de la censura vaticana, el padre Díez Alegría había comprendido ya una década antes que “Cristo denunció la riqueza injusta; estuvo con los pobres y criticaba el capitalismo salvaje. Y, en ese sentido, yo estaba a favor del diálogo con los comunistas, y lo decía en mis clases en Roma. No soy un comunista dictatorial, pero creo en un socialismo democrático. Llevaba mucho tiempo fichado. Tras el lío del libro, me obligaron a abandonar la cátedra y dejar la Compañía, pero el padre Arrupe, nuestro general, se portó muy bien; dijo que, aunque yo ya no fuera jesuita, podría vivir siempre en casas de la Compañía. ¡No, nunca pensé en dejar el sacerdocio! Me fui a El Pozo. Era un jesuita sin papeles. Aquello sentó muy mal en el Vaticano. Los conservadores nunca se lo perdonaron a Arrupe”.
Los jesuitas eran los primeros que se habían quitado la sotana y marchado a vivir en pisos. Leían a Marx (la biblioteca de la Gregoriana guarda 47.000 libros sobre el tema). Profundizaban en las religiones orientales. Se mezclaban con gentes de todas las razas y creencias. Vestían taparrabos en la selva de Brasil y túnicas en la India. Rezaban al estilo zen en Japón. Y avanzaban más rápido que ninguna otra orden en su visión de Dios. Sin embargo, fue su compromiso con la teología de la liberación en Centroamérica el detonante de su ruptura con el Papa.
Jon Sobrino sitúa el inicio la teología de la liberación entre los jesuitas en 1969: “Ese año, el padre Ignacio Ellacuría convocó unos ejercicios espirituales en El Salvador, donde se reunieron 200 jesuitas que hicieron una profunda autocrítica ante Dios. Arrodillados ante los pueblos crucificados del mundo, se preguntaron cuál era su parte de culpa para que estuvieran así y qué podían hacer para bajar de la cruz a los oprimidos de la Tierra. En la vida hay un camino que va a los honores y otro que va a la pobreza y los oprobios. Ellacuría escogió este último. Y detrás, muchos jesuitas en América, y luego, en África y en Estados Unidos. Esa aspiración se concretó en la Congregación General de la Compañía en 1974: allí cambió nuestra forma de ver a Dios, a los hombres y a nosotros mismos.
El padre Arrupe, nuestro general, era muy reacio al experimento. Nos pedía prudencia. Decía que estábamos demasiado en el cambio social, en lo político, y nos olvidábamos de lo espiritual. En 1976 me llamó a Roma; hablamos durante una semana, nos conoció y cambió de idea. Nos animó a seguir adelante. No era un camino de rosas. Muchos jesuitas dieron su vida. Dieciséis en Centroamérica. El primero, Rutilio Grande, en 1977″. El mismo Ellacuría sería asesinado por los militares salvadoreños en 1989 junto a otros cinco compañeros y dos trabajadoras de la Universidad Centroamericana. “Yo estaba fuera de El Salvador y me salvé por los pelos. Con la muerte de Ignacio Ellacuría perdimos un gran referente. Ya nada sería lo mismo”.
Casualmente, el mismo día que Ignacio Ellacuría caía bajo las balas del Ejército, su hermano, el también jesuita José Ellacuría, era expulsado de Taiwan por la dictadura del país acusado de actividades ilegales y de comunista. “Frente a la explotación y la pobreza, la respuesta de los jesuitas en Taiwan no fue la caridad, sino la creación de una estructura obrera organizada. Decidimos luchar por los derechos de los trabajadores. Yo creé el primer sindicato independiente del país. El Gobierno me tenía pinchado el teléfono y la policía registraba mi oficina. Hubo encierros y huelgas de hambre. Pero seguimos adelante. Si te metes en el camino de la justicia, es como si coges un cable de alta tensión”.
José Ellacuría, de 78 años, sonrisa perenne, cabellera blanca e ironía jesuítica, sigue trabajando por los olvidados y por la paz en Euskadi. Hoy, desde la comunidad de Loyolaetxea, en Guipúzcoa, donde junto a otros tres jesuitas, Pedro, Manu y Txema, dan techo, amor y esperanza a hombres y mujeres que acaban de salir de la cárcel. “Esto es una comunidad de vida”. Está dispuesto a morir con las botas puestas. “Los Ellacuría somos muy guerreros”.
A mediados de los setenta, el sector más conservador de la Iglesia comenzaba a rebelarse contra los excesos de la Compañía. Se avecinaba la contraofensiva integrista en Argentina, Italia y, especialmente, la España del nacionalcatolicismo. La Conferencia Episcopal hizo llegar sus agravios a Pablo VI y más tarde a Juan Pablo II. La mayoría de los jesuitas que trabajaban en Centroamérica eran españoles. Muchos de ellos vascos. Los nuncios de todo el mundo enviaban a diario mensajes alarmantes al Vaticano sobre las actividades de los jesuitas. El dossier secreto de quejas (que aún sigue sin conocerse) aumentaba en Roma. Sólo el cardenal Tarancón dio la cara por ellos, como confirma el que fuera su mano derecha, el jesuita José María Martín Patino. Se olfateaba la tormenta. En 1981, los jesuitas caían en desgracia en Roma.
Un papa polaco que jamás pisó las selectas aulas de su Universidad Gregoriana en Roma: su particular fábrica de cardenales – “Juan Pablo II, de teología, cero”, dice un jesuita navarro- les iba a humillar a conciencia. Desconfiaba del liderazgo del papa negro, el español Pedro Arrupe, que, con sus portadas en Time o Stern y sus apariciones televisivas, eclipsaba su estrellato mediático. Wojtyla, un sacerdote producto de la guerra fría, nunca comprendió los devaneos de los jesuitas con los marxistas. La creciente democracia interna en el seno de la Compañía. Sus posiciones a favor de la contracepción. Su forma individualista de actuar. Esa “fidelidad creativa” de la que presumen.
Les quería más monjes y menos hombres. “Más que desconfiar, Juan Pablo II nos desconocía; la imagen que tenía de la vida religiosa era muy distinta de la que llevamos los jesuitas”, afirma Ignacio Echarte, de 56 años, una de las figuras importantes en la dirección de la Compañía en Roma. “No somos de vida contemplativa, no cantamos en el coro, no estamos aislados del mundo. Estamos a la intemperie, donde hay barro y ahí te manchas”. “Pero es que si no fuéramos flexibles, no seríamos jesuitas”, añade el padre José María de Vera, también destinado en la curia de Roma. “Si no estuviéramos en el mundo ni cambiáramos según las circunstancias de tiempo y lugar, no seríamos jesuitas: seríamos monjes. Y estaríamos en un convento. ¿Le cuento un chiste para que vea cómo somos?
- Adelante.
- Un dominico, un franciscano y un jesuita están un día en la basílica de San Pedro, cuando se produce un apagón y se quedan a oscuras. El dominico aprovecha para reflexionar profundamente entre el contraste entre la luz y las tinieblas, el franciscano se postra humildemente y comienza a rezar “a la hermana luz y la hermana tiniebla”, y el jesuita…
-¿Y el jesuita?
-Sale del Vaticano y arregla los plomos.
En 1981, el momento de debilidad de la Compañía fue aprovechado por el Opus Dei y otros movimientos neocons para arrebatarles los puestos clave en la curia vaticana. El poder. El favor del Papa. El Opus consiguió en tiempo récord la beatificación de su fundador. Y una posición de privilegio en el catolicismo. Mientras, la Compañía de Jesús dejaba de ser noticia. Muda y prudente durante más de dos décadas. Mirada larga y pies de plomo. Resistencia pasiva. Hacer lo de siempre, pero sin ser noticia. Sin hacer ruido. Esperando su momento. Sin desgastarse en enfrentamientos con la jerarquía. Ni siquiera por la beatificación del padre Arrupe, aplazada sine die por el Vaticano. O la de Ellacuría. Dos personajes incómodos para el Vaticano. Aguantar. Pura astucia jesuítica. Una vez más.
Porque en el vaticano, muchos jerarcas habían olvidado que la Compañía ha sobrevivido durante 467 años a decenas de pontífices. A guerras, disoluciones y expulsiones. Juan Pablo II falleció en 2005. Y hoy, el sector más avanzado del catolicismo anhela el regreso de los jesuitas al liderazgo de la Iglesia. Que den un paso al frente. Y marquen de nuevo el camino. Su relación con el nuevo papa, Benedicto XVI (éste, sí, un teólogo de prestigio), se ha suavizado. Incluso ha nombrado a un jesuita, Federico Lombardi, de 65 años, como su jefe de prensa, en lugar del opusdeísta Joaquín Navarro Valls. Y fulminado al líder del grupo neoconservador Legionarios de Cristo, el sacerdote mexicano Marcial Maciel, por sospechas de pederastia. “Algo que Juan Pablo II nunca hubiera hecho.
Tal como están las cosas en la Iglesia, el Papa no puede prescindir de nadie, y menos aún de la Compañía”, afirma un jesuita español, “y Ratzinger nos está dando coba. Bueno, en realidad, una de cal y otra de arena, porque también ha sancionado a Jon Sobrino por sus escritos y nos ha dolido mucho a todos. Cada jesuita es todos los jesuitas”.
El próximo mes de enero, 200 de ellos llegados de todo el mundo elegirán en Roma un nuevo general en su Congregación General número 35 que sustituirá a Peter-Hans Kolvenbach, papa negro desde 1983. Puede haber llegado el momento de los jesuitas, aunque nadie en la Compañía de Jesús más extendida y universal de todos los tiempos se aventure a pronosticar el resultado del cónclave negro. Puede pasar de todo.
La Curia General de la Compañía de Jesús, en el número 4 del Borgo Santo Spirito de Roma, es un enorme y frío palazzo en cuyo sombrío interior, el sacerdote holandés Peter-Hans Kolvenbach, de 78 años, dirige a 20.000 religiosos (sacerdotes y hermanos), 200 universidades, 700 colegios y miles de obras sociales, culturales y religiosas en 127 países. No hay que equivocarse, esto no es el Vaticano. Aunque estemos a un tiro de piedra de San Pedro. Aquí no hay pompa ni ceremonia. Ni monseñores de áurea cruz pectoral. Todo es sobrio y austero. Una mezcla de monasterio y ministerio. El portaaviones al que llegan y del que despegan a diario jesuitas de todo el mundo con encargos políticos y religiosos. Delicadas misiones en cualquier lugar del planeta. Desde Afganistán o Kenia hasta Bruselas o Washington.
En el Borgo Spirito Santo no hay obras de arte ni muebles de estilo. El silencio es absoluto. La madera oscura de los interminables pasillos brilla como un espejo. Huele a sacristía. No hay un alma por el laberinto de corredores y despachos. En algunos rincones, bellos aguamaniles de mármol con toallas de lino. Grandes estancias fantasmales con decenas de albas, las vestiduras blancas de las que se pertrechan los sacerdotes para decir misa, silentes en colgadores de bronce. Capillas insospechadas en los rincones. Y en cualquiera de ellas, algún jesuita de paso oficiando en soledad. Retratos dolorosos de san Ignacio de Loyola, el fundador de la Compañía: “Ignacio” a secas para sus hijos. El mismo despacho del general, en la cuarta planta, no tiene más ornamento que un pequeño lienzo de Ignacio obra de Sánchez Coello que se transmite de general a general. En esta cuarta planta viven 70 jesuitas en comunidad. En áridas estancias amuebladas con cuarteleras camas metálicas.
Son los hombres que gobiernan la Compañía junto a Kolvenbach. El estado mayor del hombre prudente (el más jesuita de los jesuitas) que salvó a la Compañía de las iras del anterior papa. El consejo de administración de esta singular multinacional se reúne a las ocho de la mañana de lunes a sábado en una biblioteca de la tercera planta del palacio. Sobre baratas sillas de oficina, el general, sus 12 asistentes por zonas geográficas del mundo, el consejero de formación, el delegado de las Casas Romanas y el director de comunicación repasan la actualidad del mundo y de la Compañía. Se habla de nombramientos. Sólo Kolvenbach viste sotana, una anticuada, de estilo oriental, recuerdo de sus 20 años en Líbano; el resto, ni alzacuellos, un gesto poco habitual en la curia vaticana, donde el clergyman es de rigor. El estilo es relajado y fraternal. Se habla en inglés, español y un curioso italiano curial entreverado de latín.
El general relata su reciente viaje a Cuba y su encuentro con Fidel Castro, antiguo alumno de la Compañía. Kolvenbach, adicto al consenso, poco amigo de entrevistas y siempre temeroso del efecto de sus palabras en el Vaticano, maneja en privado un ácido sentido del humor. Una ironía muy jesuítica. Hoy, los asistentes ríen con ganas al escuchar sus desventuras en el avión con un papagayo disecado que le regalaron en una de sus escalas centroamericanas: “En cuanto pude, se lo largué a un padre y me lo quité de encima”.
Cuentan los jesuitas de Roma que durante su pontificado, Juan Pablo II salía muy de mañana los domingos para visitar todas y cada una de las parroquias de la Ciudad Eterna. Y a esa hora siempre estaba arrodillado en el portalón del Borgo el padre Arrupe, predecesor de Kolvenbach, en señal de sumisión al Papa. Y que Juan Pablo II nunca hizo frenar su Mercedes para saludar al papa negro. Los lazos entre los dos hombres estaban rotos. Arrupe nunca entendió el untuoso y sibilino lenguaje de la curia. Que cuando dice sí quiere decir no. Era un vasco directo y cabezota.
No se entendía con Wojtyla, que incluso dejó de recibirle. Por fin, en 1981, Juan Pablo II, aprovechando una trombosis cerebral del general de los jesuitas, daba un golpe de Estado en la Compañía, apartaba del poder al sector progresista heredero de Arrupe y nombraba un delegado personal, Paolo Dezza, líder de los conservadores. “El Papa tenía una lista de los jesuitas izquierdistas que no quería que fueran generales; no quería que la Compañía siguiera la línea de Arrupe y contagiara al resto de órdenes religiosas, y por eso intervino la Compañía y puso a Dezza para que preparase la sucesión hacia alguien más de su gusto. Fue un escarmiento para la Compañía y para el resto de órdenes religiosas”, explica un jesuita de la curia romana. Para Juan Masiá, un jesuita significado como progresista por sus análisis de la bioética contrarias a las esgrimidas por la Conferencia Episcopal Española: “La intervención suponía un paso más en la marcha atrás que dio Juan Pablo II frente a la Iglesia del Concilio Vaticano II, con la represión de los teólogos progresistas, el control de las revistas, libros y universidades católicas, y el nombramiento de obispos afines. Juan Pablo II tenía alergia a Arrupe”.
Pudo haber sido peor. Diversas fuentes confirman que el Papa pensó en disolver la Compañía o, incluso, poner al frente de la misma a un religioso no jesuita que podía haber sido el obispo español Eduardo Martínez Somalo, un profesional de la diplomacia vaticana cercano al Opus. El protectorado del Papa en la Compañía duraría dos largos años, hasta la congregación general de 1983, en la que sería elegido Kolvenbach en primera votación. Una sorpresa para todos. Los jesuitas habían optado por un papa gris, de perfil bajo; un sacerdote ajeno a Roma y sus intrigas y a la teología de la liberación para no provocar a Juan Pablo II. Tenía la difícil misión de restaurar la comunicación con el Papa. Y evitar una desbandada de los jesuitas. Para conseguir ese cometido contaba con una larga experiencia como mediador en Oriente Próximo y mucha mano izquierda. Y como él mismo ha asegurado: “Aprendí vaticanés; cuando se visita un país extranjero, tienes que hablar el idioma de ese país”.
“Al padre Kolvenbach no le conocía nadie en la Compañía; de hecho, días antes de la congregación nos mandaron preparar las 10 biografías de los candidatos con más posibilidades y no estaba la suya. El último día, alguien nos dijo que había que hacer una número 11; era la de Kolvenbach, el provincial de Oriente Próximo. La Compañía eligió a alguien que tuviera posibilidad de restañar las heridas con el Papa”, explica el padre José María de Vera.
Desde la enorme terraza que cubre el cuartel general de los jesuitas se domina el Estado vaticano, la majestuosa cúpula de la basílica San Pedro y, del otro lado, un cuidado jardín oculto tras los muros del Borgo Santo Spirito, por cuyo empedrado ruedan las naranjas. Paseamos por este cuidado triángulo verde junto al padre José María de Vera, de 78 años, director de comunicación de la Compañía. Cumple a la perfección el perfil del jesuita: educado, culto y astuto. Madrileño, licenciado en Derecho, Filosofía y Teología, toda su carrera transcurrió en Japón hasta que, en 1994, Kolvenbach le llamó a su lado. “Lo primero que hizo el padre Kolvenbach, al ser elegido general en 1983, fue cargarse la oficina de prensa de la Compañía que tanto había sobrexpuesto a los medios al pobre padre Arrupe y tanto había irritado a Juan Pablo II. Kolvenbach pensaba que la información había sido una de las bases de los problemas de los jesuitas con la Santa Sede. En 11 años no dimos una sola noticia”.
El Padre De Vera recuerda sus primeros pasos en la Compañía. Cuando en la España de la posguerra había siete noviciados. Y en el suyo de Aranjuez, 72 novicios. Tiempos en que nuestro país era la cantera de una Compañía con 36.000 miembros. Años de rígida disciplina militar, de timbres y estrictos horarios. De distancia absoluta entre los propios jesuitas. La Compañía, al mando de un gélido canonista flamenco, John Janssens, les imponía hablarse de usted, no tocarse, no mirarse a los ojos, manifestar una indiferencia total incluso hacia los padres. Eran jesuitas. Los elegidos. Esa parafernalia fundamentalista saltaría en pedazos tras el Concilio Vaticano II (1962-1965) y el rompedor generalato de Pedro Arrupe (1965-1981), el hombre que había sobrevivido a la bomba atómica sobre Hiroshima.
Tras la sangría de vocaciones de los setenta-noventa, hoy sólo subsiste en España un pequeño noviciado con 19 internos. El más joven, de 20 años; el mayor, de 42. Los aspirantes a soldados del Papa viven en un chalé anónimo a las afueras de San Sebastián. Las habitaciones son mínimas, desnudas y sin baño. No hay televisión, sus salidas están limitadas y la cerveza es un lujo. Los aspirantes a jesuitas son educados y angelicales. Atildados en su ropa deportiva. Hablan a media voz mientras almuerzan puré de verduras y macarrones con chorizo. Se ocupan de las tareas domésticas. El maestro de novicios es el padre Juan Antonio Guerrero, de 48 años, un tipo sensato y con aire de místico. Aquí pasarán los novicios dos años a su cargo en un ambiente de silencio, trabajo y oración. “Un tiempo de desconexión para empezar de nuevo”, explica el maestro; “la cuestión es que ajusten su vida a la de Cristo en amor, sufrimiento y pobreza.
Mi trabajo es configurar su disco duro a nuestro sistema operativo”. En esos dos años, sin vacaciones, los novicios realizan tareas en psiquiátricos, asilos y hospitales; llevan a cabo un mes de ejercicios espirituales en completo silencio, rezan dos horas al día, estudian inglés, aprenden a escribir y expresarse en público, y ayudan en parroquias marginales. La última prueba antes de terminar este primer periodo de formación es la llamada peregrinación: los novicios son abandonados en algún lugar de nuestra geografía sin dinero y deben subsistir durante tres semanas, mezclarse con los pobres e inmigrantes, trabajar en la construcción o los invernaderos, hasta llegar a un destino convenido.
Para ser jesuitas aún les quedarán 10 años más en los que estudiarán Filosofía, Teología y otra carrera civil. Y viajarán por el mundo. Y entonces sí, tras un año más en el noviciado, realizarán la tercera probación, que culminará con el voto de obediencia al Papa “exclusivamente para las misiones”, aclaran. Y comenzarán a usar de por vida las iniciales S. J. (Societas Jesu) detrás de su nombre.
A 1 de enero de 2007, 13.491 personas cumplían esa condición en todo el mundo, 10.000 menos que en 1965. Y, lo que es peor, con una media de edad de 65 años. Las residencias de jesuitas ancianos están a rebosar. Y las vocaciones se dan con cuentagotas, a excepción de en la India, la última gran cantera de los jesuitas. En Navarra, una de las tradicionales factorías de jesuitas, el más joven tiene 70 años. Ya no es raro encontrar colegios de la Compañía sin más jesuitas que el director. Por ejemplo, el colegio madrileño de Santa María del Recuerdo, el más prestigioso de la Compañía en España, con 2.500 alumnos, sólo tiene 20 jesuitas en nómina. “Y la mayoría no está a tiempo completo”, explica su director, el padre Isidoro González Madroño, de 59 años. “Y me parece bien que no haya un exceso de clericalismo en el colegio. Lo que hoy es imprescindible es la colaboración con los laicos: poner nuestra marca y que sigan otros”. La misma Universidad de Deusto, el campus de los jesuitas más grande de Europa, cuenta con una veintena de profesores jesuitas para 11.000 alumnos.
Una sequía de vocaciones que está provocando un intenso debate en la Compañía. Los jesuitas comienzan a plantearse qué misiones, instituciones, colegios, universidades, publicaciones, radios, parroquias deberán abandonar en un futuro inminente y en cuáles deberán centrarse. Ya es imposible que atiendan a todo. El general que salga de la Congregación del próximo mes de enero deberá hacer luz al respecto. Y concretar el papel de los laicos y las mujeres en una Compañía de Jesús sin jesuitas.
Una nube de polvo cubre el aula magna donde se celebrará el cónclave negro, en el Borgo Spirito Santo de Roma, a partir del próximo 6 de enero. Un grupo de albañiles y pintores trabaja contrarreloj para adecentar la curia de cara a la Congregación General. A finales de diciembre comenzarán a aterrizar en Roma los 200 jesuitas que elegirán al nuevo general. Un tercio llegará de Asia y África; otro tercio, de América, y el resto, de Europa. Previamente se están celebrando reuniones de jesuitas en todo el mundo para dibujar el perfil del candidato. El padre Pep Buades, de 41 años, delegado de migraciones y uno de los valores emergentes en la Compañía, esboza un retrato robot: “Un hombre abierto, con sentido de libertad, pero que no vaya de héroe; que sane heridas y tienda puentes; dispuesto a llevarse un capón pero que no provoque. Que conozca el mundo y la compañía universal, políglota, con un sentido social fuerte, que haya estado en los servicios centrales de Roma y mantenga una buena relación con la Santa Sede”.
Sobre todo, eso, que se lleve bien con el sumo pontífice. No hay que olvidar que, ante todo, son los marines del Papa. Siempre dispuestos a todo. Siempre en vanguardia. Como reza su credo: “A mayor gloria de Dios”.
Comentarios
También creo que los jesuitas están más pendientes en lo que pasa a su alrededor, ya sea a nivel social, político o económico, ellos siempre están relacionándose con las personas, tratando de ayudar en lo que puedan para resolver los problemas de interés común y no se pasan encerrados en sus iglesias o parroquias rezando y esperando a que otros ayuden a los necesitados cuando ellos mismos pueden hacerlo.
Además creo que los jesuitas al estudiar por tanto tiempo diferentes materias, están más preparados para soportar las adversidades que puedan presentarse y poder sacar adelante a las personas que los necesitan.
Por todo esto, creo que la vida de un jesuita es muy interesante a pesar de ser algo dura en muchas ocasiones.
Att. Paula T.
Comparto mi criterio al catalogar a los jesuitas como personas de acción y no tan solo de palabra, en lo personal pienso que es mucho más importante que el trabajo realizado se vea reflejado en obras y no quede en el olvido con palabras.
Me parece interesante rescatar la relación existente entre el papa negro y el papa blanco las diferencias que han tenido y la manera que han sabido sobrellevarlas, el pensamiento de los jesuitas al obedecer al vaticano en cuanto a misiones.
Creo que en el fondo todos tenemos algo de jesuitas, ya que alguna vez en nuestras vida hemos sido principales participes del cambio en nuestra sociedad y no nos hemos quedado con los brazos cruzados.
Att: Katy Vega
Quinto a
Con esto los jesuitas son los marines del Papa porque son realmente serviciales y leales a su trabajo y a la misma iglesia tratando de no traicionar y mentirse así mismo.
Mateo Cristofer
Para los gestores de grandes cambios y que intentan mejorar los agravios de la sociedad, que muchas veces rompen con las cadenas que no les permiten ayudar y trabajar libremente, siempre les será difícil llegar a cumplir su misión, por ello es necesario tener firme el compromiso tal cual lo han venido haciendo los Jesuitas. Existen y existirán en la misma situación por miedo a un cambio que altere la realidad de sus vidas y será necesario que en nuestra sociedad existan Jesuitas que defiendan la libertad y que nos muestren que Jesús vino y no solo para lo ricos, que por el contrario vino a quedarse entre los más pobres...
Los jesuitas eran un grupo de personas especializadas que recibían una prologada y selecta formación que hacia de ellos hombres muy cultos, preparados para todo tipo de debates.
El voto de obediencia al Papa de los jesuitas era para la misión, el Padre a los jesuitas les destinaba un lugar intelectual o geográfico que se considere oportuno para que ahí ajusten su vida con la de Cristo en amor, sufrimiento y pobreza.
Los jesuitas analizan la realidad que les rodea y responden a esta, poniendo en práctica lo que nunca nadie antes había hecho. Fueron los primeros que se quietaron la sotana y marcharon a vivir en el piso. Se mezclaron con gente de toda raza y creencia y avanzaron más rápido que ninguna orden en su visión de Dios.
La imagen de la vida religiosa que tenían los jesuitas era muy distintas a la de cualquier otra orden religiosa, ya que como en todo lo dicho anteriormente los jesuitas estaban abiertos al cambio, actuaban según las circunstancias y el lugar.
A los jesuitas les querían más monjes que hombres, querían que estén en un convento pero ellos no lo quisieron así, ya que para ellos su amor a Dios se basaba más en las obras que en las palabras.
Claro que se basaron mucho en la gente sin muchos recursos económicos, donde nadie iba ahí era donde ellos estaban.
Se constituyeron en los más valientes defensores de la fe católica y en los protestantes de la Contrarreforma con el ejemplo de su vida, con la predicación y la enseñanza en colegios y universidades.
Los jesuitas como se ha mencionado en el texto tenían un tipo de ideología diferente al resto de ordenes religiosas, por lo que existieron problemas con el Vaticano, pero esto no fue un alto para que ellos no siguieran con sus proyectos.
Las palabras se las lleva el viento pero las obras quedan para toda la vida, creo lo mismo que Katty que todos en algún momento de nuestras vidas tenemos algo de Jesuitas porque hacemos cosas para que nuestros pensamientos sean puestos en practica y no sean solo palabras que tarde o temprano se borren, sino con hechos, plasmamos nuestras ideas y de está manera hacemos historia.
El servicio a los demás y en especial a los más necesitados no es exclusivo de una creencia religiosa, lo cual se demuestra con el ejemplo dado por los Jesuitas. Por eso el prepararnos en forma intelectual y académica nos permite tener una mayor capacidad para ayudar a los demás, de ahí el lema del Colegio Gonzaga “ser más para servir mejor”.
Carolina Fabara
5to"A"
esto quiere decir en donde se necesiten no solo haaciendo evangelios o misas sino q trabajando con las personas q realmente necesitada...
La lectura me ayudado a enterarme de cual es la verdadera mision de los jesuitas y segun esa mision tomar como ejemplo lo que es hacer realmente el bien a las demas personas.
También lo que dice del Vaticano creo que los jesuitas mantienen su fe y se inclinan por hacer obras para los demas y servir.
Michelle Armendáriz
Quinto Filosófico Sociales
En lo que yo he visto y he escuchado de experiencias de ellos mismos significa despojarse del miedo por ayudar a los demás, por ejemplo ellos van a ayudar en las zonas de conflictos de cualquier clase, eso es amar sin buscar recompensa a los demás como nuestro señor Jesus lo predicó. Termino con esto "el verdadero amor es el que se demuestra sin condición"
y nos enseñan que hay que estar abiertos a los cambios por que si es para mejorar es muy bueno porque nada es perfeto y mucho mejor si es un cambio que pueda ser de ayuda para los demas, para que todos podamos participar.
CON EL PASO DE LOS AÑOS LOS SOLDADOS MUEREN Y NO TRACIENDEN PERO UN JESUITA SIEMPRE NOS DEJARA SU RECUERDO Y SU LEGADO DE AYUDA HUMANITARIA.EN EL LUGAR MAS DIFICIL DEL MUNDO, EN LAS FRONTERAS Y EN NUESTROS CORAZONES.
PIENSO Q LOS JESUITAS SON EL CLARO EJEMPLO DE Q LA HUMANIDAD AUN TIENE ESPERANZAS.
Att.- Miguel Lema 5 "B"
Att.- Miguel Lema 5 "B"
Los jesuitas son verdaderos luchadores porque nunca les ha importado ir hasta la parte más olvidada del mundo contal de luchar por los pobres y buscar la paz y libertad que nosotros merecemos.
Admiro mucho el trabajo de los jesuitas, son todo un ejemplo para darno cuenta que nunca hay que dejar de luchar por nuestros ideales ni darnos por vencidos.
Los jesuitas hacen con amor lo que hacen y siempre buscan hacer cambios pero para mejoras de las demas personas.
Una de las ideas y acciones los Jesuitas han hecho es 100pre estar en y para la sociedad, 100pre estan en servicio para los demás, para la sociedad y no porque les obligan sino por su propia voluntad ya que para ellos sevir a los demás es para el servicio de Dios, y para esto ellos se preparan mucho no solo para hacer sacerdotes sino también sacar sus profesiones para servir mejor a los demás sin ninguna recompenza q mayor para ellos es el servicio a Dios.
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Paul Aldaz
5QQ.BB
En el momento en que ellos buscan un medio para su actualización ya estan siendo parte de ese cambio que le hace falta al mundo, pero "no es suficiente con decirlo sino con hacerlo".
La labor que elos está realizando dentro de los jóvenes es bastante amplia, partiendo desde lo ejercicios espirituales, más a mi parecer, la retrospectiva que me presenta esta artículo, no es nada más que algo que nos dice lo poco que ellos hacían por reclutar gente para la causa que es la compañia de jesus, por lo que como jóven me siento decepcionado de ello.
Att: Boris Guaita
Quinto Químico Biologo
Att: Gabriel Villafuerte; Quinto “B”.
Att: Anthony Zurita N.
Curso:5"B"
El transcurso que han tenido los jesuitas es muy importante y me parece un poco mal que el Vaticano, siendo el encargado del bienestar del mundo en lo espiritual se ponga en esa postura, los Jesuitas son personas que realmente siguen los pasos enseñados por Jesuús, ya que ellos no solo velan por el bienestar epiritual, sino también por el bienestar político, familiar, físico, eetc.
etas son personas que realmente trabajan para hacer este mundo mejor.
Lamentablemente la Iglesia se ha puesto en muchas ocasiones en su contra y eso es muy malo ya que no cumplen con lo que nos pide Dios.
El esfurzo que realizan los jesuitas es muy grande y deben ser personas que esten dispuestas a dar todo, aunque sea muy sacrificado.
Comparto en una manera los comentarios realizados anteriormente con mis compañeras
El ideal que tratan los jesuitas es muy bueno y totalmente distinto al de los scerdotes, ya que llos solo se guian por lo que creen que es justo pero los Jesuitas realmente son personas que trabajan por el bien de los demas.
Lamentablemente la Iglesia desde hace muchos años se a puesto en su contra y esto le quita creditos a los Jesuitas, ya que ellos realmete se han esforzado por realizar obras buenas y que serviran en un futuro.
Como dice mi compañera Lya no solo se debe pasar rezando, sino realiando las obras para así cumplir con lo que nos pide Dios, los problemas que han tenido los jesuits los han sabido enfrentar, por eso han podido salir adelante y demostrar al mundo otra forma de cumplir lo que Dios nos pide.
Otro punto que es bueno comentar es que también perduran ya que son gente que sabe mucho en verdad creo que son personas que tienen el don de la sabiduría, del perdón; y por tal razón pienso que tienen ese carisma y poder para ayudar con calidez a las personas, y como dije anteriormente son personas sabias que se siguen instruyendo y que se preocupan por lo que continuamente pasa con la realidad que vive el mundo, por ello no se quedan con las enseñanzas que obtuvieron con anterioridad sino que también se instruyen a cada instante. Por eso yo soy una persona que admira mucho alas personas que se hacen jesuitas, ya que son gente de obra, no son como los evangélicos que ellos predican la palabra de Dios pero no la practican. Otro punto que es interesante de ellos es que pese a los problemas que tuvieron y tienen con el vaticano, ellos tienen su voto de obediencia al Papa.
Erick Freire
5to “B”
Los Jesuitas a lo largo de todos estos años, han tenido que luchar contra muchas personas contrarias a su ideología, concretamente el Vaticano, que ha sido uno de sus principales complicaciones a pesar de ello, nunca los jesuitas dejaran de lado su autosugestión y su entusiasmo para seguir realizando obras por los demás, es muy importante saber que los jesuitas tienen una mentalidad abierta y siempre dispuesta a acoger cualquier cambio que sea necesario. Gracias a esta disponibilidad yo pienso que la Compañía de Jesús seguirá adelante y será muy difícil de disolver, también por ello siempre estará acogiéndose a las necesidades que la sociedad demande.
Los jesuitas tienen una gran misión en el mundo y tienen que seguir adelante.
María José Villacís
Quinto "B"
Los Jesuitas a lo largo de todos estos años, han tenido que luchar contra muchas personas contrarias a su ideología, concretamente el Vaticano, que ha sido uno de sus principales complicaciones a pesar de ello, nunca los jesuitas dejaran de lado su autosugestión y su entusiasmo para seguir realizando obras por los demás, es muy importante saber que los jesuitas tienen una mentalidad abierta y siempre dispuesta a acoger cualquier cambio que sea necesario. Gracias a esta disponibilidad yo pienso que la Compañía de Jesús seguirá adelante y será muy difícil de disolver, también por ello siempre estará acogiéndose a las necesidades que la sociedad demande.
Los jesuitas tienen una gran misión en el mundo y tienen que seguir adelante.
María José Villacís
Quinto "B"
Esto ha llevado a que los jesuitas sean personas de mucha entrega por los mas necesitados, a ellos no les preocupa tanto el predicar la palabra de Dios, estar en una misa, etc., claro que estas cosas también son parte de la vida que llevan, pero lo más importante y algo que los jesuitas practican mucho, es ayudar al prójimo en especial a los más necesitados, de esta manera sirven a Dios, porque a el más le interesan los hechos que las palabras.
Los jesuitas no tienen buena relación con el vaticano porque tienen diferentes maneras de pensar y actuar, sin embargo ellos nunca pierden el respeto al Papa y obediencia a Dios.
Es importante seguir correctamente el ejemplo de los jesuitas, ya que así todos podríamos ayudar en el cambio del mundo, haciendo buenas obras, y preocupándonos de las cosas que pasan en nuestro alrededor y así mejorarlo para poder vivir en un mundo mejor.
Cuando realizamos una obra social debemos hacerlo de corazón y no por obligación para sentirnos bien con nosotros mismos y así servimos a Dios con amor.
Santiago Vera
kintO "B" KIbIO
Además ellos se han estado esforzando desde hace muchos siglos atrás, para conseguir los resultados que ahora podemos ver los cuales son dignos de admiración e imitación desde cualquier actividad y rol que realicemos.
También estoy de acuerdo con los jesuitas en cuanto a ser activos frente a las situaciones que se presentan y no ser simples observadores o dedicados únicamente a la oración cuando se pueden brindar mas ayuda a las personas.
Lo bueno de ellos es que para ayudar a las personas primero conviven con ellas, luego de conocer la realidad comienazan a actuar con prudencia y lograr ayudarles de manera mucho mas efectiva.
Creo que la Compañía puede expandirse mucho mas. Esto se lo va a lograr a través del tiempo, ya que muchas personas están de acuerdo con el pensamiento de ésta.
Los jesuitas también se preocupan mucho de lo problemas que pasan a su alrededor, ya sean politicos, siociales o economicos, y esto es importante ya que así son parte de la solución y no del problema.
Los Juesuitas no se oreocupan mucho por su bienestar, como tener mucho dinero, o bienes materiales, sino del bnienestetar de los más necesitados.
Es muy importante tomar en cuenta la lucha que tuvieron con el Vaticado, para poder defender su ideologia y que la Compañía no se disuelva.
Michelle Zumarraga
5 "B"
Eliana Acero Diaz
5º "B" QQ.BB
Tampoco hay que negar que en la actualidad los jesuitas tienen un problema, y es que pocas personas logran terminar la formación completa para ser un jesuita, me parece que los jesuitas siempre han sido personas que se interesan por los demás, y por eso es que parte de su formación es ir hasta cualquier parte del mundo, sea cual sea, sin dinero y sobrevivir, así que los jesuitas se apegan totalmente a las costumbres de aquel lugar, conviviendo con todos, ayudando a la gente que necesita de su ayuda, luchando por sus derechos, buscando soluciones a su problema, sin duda no me parece que ningún jesuita tenga falta de vocación, sino que pocas personas quieren ser jesuitas, y solo algunas logran concluir todo lo que se necesita, pero no por eso quiere decir que los jesuitas que no concluyen tienen falta de vocación, porque a pesar de eso ellos siguen ayudando a las personas de cualquier manera como en refugios, colegios, universidades, etc. Así que les serviría la ayuda de personas laicas, pero no es necesario que ellos reemplacen a los jesuitas.
No hay que olvidar que, ante todo, son los marines del Papa. Porque son ellos los que están frente a frente ayudando a las personas que son despreciadas, y se encuentran afectadas por problemas sociales y económicos, y son ellos los que van a las fronteras para promulgar la paz y denunciar los excesos, los abusos de los poderosos, que consumen la mayoría de los recursos para su beneficio. Los jesuitas respetan al papa pero no por eso no tiene que hacer lo que hacen siempre, lo que mejor hacen, preocuparse por el bien de los demás. “A mayor gloria de Dios”.
Att: Daniel Suntaxi
Quinto “C”
Tampoco hay que negar que en la actualidad los jesuitas tienen un problema, y es que pocas personas logran terminar la formación completa para ser un jesuita, me parece que los jesuitas siempre han sido personas que se interesan por los demás, y por eso es que parte de su formación es ir hasta cualquier parte del mundo, sea cual sea, sin dinero y sobrevivir, así que los jesuitas se apegan totalmente a las costumbres de aquel lugar, conviviendo con todos, ayudando a la gente que necesita de su ayuda, luchando por sus derechos, buscando soluciones a su problema, sin duda no me parece que ningún jesuita tenga falta de vocación, sino que pocas personas quieren ser jesuitas, y solo algunas logran concluir todo lo que se necesita, pero no por eso quiere decir que los jesuitas que no concluyen tienen falta de vocación, porque a pesar de eso ellos siguen ayudando a las personas de cualquier manera como en refugios, colegios, universidades, etc. Así que les serviría la ayuda de personas laicas, pero no es necesario que ellos reemplacen a los jesuitas.
No hay que olvidar que, ante todo, son los marines del Papa. Porque son ellos los que están frente a frente ayudando a las personas que son despreciadas, y se encuentran afectadas por problemas sociales y económicos, y son ellos los que van a las fronteras para promulgar la paz y denunciar los excesos, los abusos de los poderosos, que consumen la mayoría de los recursos para su beneficio. Los jesuitas respetan al papa pero no por eso no tiene que hacer lo que hacen siempre, lo que mejor hacen, preocuparse por el bien de los demás. “A mayor gloria de Dios”.
Att: Daniel Suntaxi
Quinto “C”
En pocas palabras y siendo consiso los jesiutas al ser los marines del papa, toman las cosas no a la ligera, sino que tratan de llegar al nesesitado y hablar, comprender y apoyar a los creyentes y alos que no ya que consideremos que la religión catolica no es la única existente en el planeta.
En si el compartir experiencias con los mas nesesitados y compartir sus probles, nesesidades y sentimientos, es lo mejor que un hombre o mujer puede hacer por su projimo, tomando en cuenta la doctrina de Jusús " amanse los unos a los otros como yo los he amado", en si dar la vida por los amigos y los enemigos, dicho y hecho manifestado en los campamentos.
El ser humano es dueño de su destino y nadie tiene porque decirle que hacer, en si aunque el papa haya tratado de disolver la compañia, no lo ha conseguido, gracias al soldado mas fiel que posee esta, "Pedro Arrupe SJ", el sacerdote mas representativo de los ultimos tiempos, tomemos en cuenta que tambíen los jesuitas son bastante odiados y criricados duramente en la iglesia catolica, y esto se debe a su MODUS OPERANDI que es estar con el nesesitado y ayudar a costa de quien sea, es decir, pesele a quien le pese.
A mi critewrio personal la iglesia Aopstolica Cristiana le debe mucho a la compañia de Jesus y a sus miembros uno por haber tratado de desaparecer, dos por acabar con un gran lider y patrono de los 3ceros cursos Miguel agustin Pro, tengamos en cuenta ademas como tercer y ultiomo punto que los jesuitas no son simples sacerdotes sino tambien hgente preparada y no solo aquí y en españa sino en todo el mundo, así que hoy en día la educación brindada por la compañía de Jesus es lo mejorcito que hay en el mundo y por eso ls iglesia le debe bastante a la compañia.
Para finalizar concordemos algo, la compañia de Jesus ha sudo y sera aunque el papa quiera ono un fiel servidor de Dios y de la Iglesia, ya que su legado se basa a mi criterio en "Has el bien sin mirar a quien"
Andrés Rivadeneira
5to curso C FIMA
Att: Miguel Antonio Sánchez Burneo
Quinto “C”
Fima
Pablo E.
Tambíen creo que el titulo del texto va a corde con el tema y los Jesuitas si deben llamarse los marines del Papa ya que ellos llevan un mensaje claro para la humanidad a los lugares mas remotos del mundo por lo cual su trabajo es importante Y deberia ser reconocido en todo el mundo.
ERICK ANDRES VEGA TANDAZO
QUINTO FIMA
En realidad el ejemplo de vida, el compromiso y la devocion que un jesuita tiene para los demas es un ejemplo vital para la converción. En la actualidad y en la antiguedad los jesuitas son muy admirados, ya que al dejar a su familia, sus bienes, se vuelven a los pobres teniendo por ejemplo a Jesucristo. La preparacion de un jesuita es exelente, ya que siempre esta listo para responder interrogantes, inquietudes y aconsejarnos favorablemente para nosotros, ademas conoce lo que pasa alrededor tanto en el ambito sociopolítico y económco y gracias a esto ayudar perfectamente a los demas. Los jesuitas son personas que actuan y no solo dicen, es decir ponen en practica lo que aprenden como dice en la biblia "En cuanto lo hicisteis a uno de estos mis hermanos mas pequeños a mi me lo hicisteis". En conclución los marines del papa(jesuitas) son personas que luchan por los demas y no toman en cuenta el poder económico o el estrato social sino que luchan para que la sociead sea mas justa y solidaria viviendo en amor y respeto.
LUIS GUALAVISI 5C
Gracias a que los jesuitas se separaron de las riquezas, del poder para dirigirse hacia los más necesitados y ayudar a su comunidad, fueron perseguidos por el papa quien estuvo a punto de disolver la compañía, pero nunca se podrá disolver el espíritu de lucha que la ha caracterizado pero pienso que en la actualidad lo mejor sería colaborar con el Vaticano, sin cambiar los ideales, para buscar la justicia en el mundo.
Iñigo Martínez 5 "C"
5 “C”
Me parece bien que los soldados papales, martillo de protestantes, confesores de papas, aliados de reyes, educadores de ricos, se hayan puesto de lado a los pobres, haciéndoles valor por lo que son no por lo que tienen.
La justicia en el mundo no es para todos en el mismo momento debido a que si por alguna razón a una persona se le está haciendo justicia, para otra no lo hará, por ejemplo para cuando uno se encuentra en un juicio, al dictar la sentencia será justo para uno e injusto para otro.
Al leer este artículo considero al padre Arrupe como una persona la cual sirve de inspiración para muchas personas, por ser el aliento que muchos de sus compañeros lo necesitaban, para seguir combatiendo por lo que ellos querían, aquel hombre que había sobrevivido a la bomba atómica sobre Hiroshima.
Estoy de acuerdo que algunos jesuitas se pongan en el lugar de los pobres, viviendo como ellos, y me parece bien que para que se conviertan en jesuitas tienen que vivir como una persona normal y corriente sin tener dinero para satisfacer sus necesidades.
Lo que me llamó la atencion de la lectura es que el Vaticano, siendo un organismo que lleva la "paz y justicia" al mundo, se ponga en contra de la labor ejercida por los Jesuitas, pero ellos no se han dejado vencer por estas criticas y han continuado con su ideologia alrededor del mundo y realizando obras para el bien del projimo, por todo estas acciones buenas es lo que les hace que ellos tomen el nombre de "marines del Papa".
Como dice Miguel Sanchez, ellos son personas que luchan con "garra" para llegar a cambiar una sociedad muy consumista, que está dejando a un lado los valores que realmente son de provecho para un buen vivir; para eso estamos nosotros, los jovenes, para luchar contra todo esto y hacer dia tras dia un mundo mas justo y solidario.
Att:
Rodrigo Velástegui E.
5to. "C" FIMA
Los jesuitas conforman un enorme grupo de personas que van siendo preparadas a lo largo de su carrera para formarlos espiritual e intelectualmente, y gracias a esto podían aplicar sus estudios en diferentes lugares a los cuales se dirigían por selección del padre. Se elegía el lugar más correcto para cada uno de ellos.
Tomaban en cuenta la sociedad en la cual se encontraban y daban respuestas a los problemas que tenían que vencer. En realidad fueron los primeros en mezclarse con gente de todo el mundo, de todas las razas y también de distintas religiones.
Son personas que escuchan y ponen en práctica todo lo que opina el pueblo, estos son parte del pueblo.
Empezaron a enseñar a través de colegios y universidades. Los jesuitas tenían una manera diferente de pensar con respecto a las otras religiones, debido ha esta ideología tuvieron varios problemas con el Vaticano, pero no se dejaron vencer y siguieron con sus buenas obras.
Apoyo algunos comentarios de varias personas que mencionan que las palabras son un ir y un venir pero que las obras quedaran y se recordaran para toda la vida.
Todas nuestras ideas no deberían quedar solo en palabras o en un papel, tenemos que decidirnos hacerlas buscando los medios posibles para conseguir lo pensado y así poder servir a las personas que están ha nuestro alrededor.
att. Bryan Sebastian Galeas
quinto FIMA "C"
A pesar que los conservadores de la Iglesia se oponen a los comportamientos de la Compañia los jesuitas siguen realizando sus actividades como misioneros en busca de la justicia.
Incluso cumplen con el voto de obediencia al Papa pero lo hacen solo para poder cumplir con sus misiones.
Ellos son orgullosos de ser jesuitas pues no les gusta la actitud que adoptan los monjes ya que son mas cohibidos y viven en conventos.
Realmente creo que cada uno de ellos debe tener en su vida una caja llena de experiencias gratificantes y enriquecedoras que los ayuda a ser mejores personas para el servicio de los demás.....
Con lo que si estoy de acuerdo es: "no por obras para que nadie se glorie....etc"
Pero existen personas que lo hacen por entregarse al prójimo viendo en ellos a Jesús.
Las relaciones no tan llevaderas con el papa han hecho que la compañía de Jesús vaya fortaleciéndose más y de esta manera poder hacer frente a las diferentes vicisitudes que se los presentan. El jesuita ya no se interesa por su alma sino que se interesa por el ser humano y por el mundo en donde vive. Así podemos ver a un jesuita en un instante apoyando a la teología y en otro momento defendiendo a la Ecología o simplemente luchando por la pobreza de un hombre.
En conclusión me siento muy honrado de formar parte de la comunidad Jesuita y de saber que los valores y virtudes que me imparten me serán de mucha utilidad en un futuro tomando siempre en cuenta el ejemplo de cada jesuita que ha dado todo de si por el beneficio del prójimo.
David Flores
Quinto C
El texto nos habla de una gran rivalidad por así decirlo, es como una envidia de la iglesia en contra de los Jesuitas puesto que estos están en constante avance en sus misiones y critican a la iglesia por no hacer nada más que rezar y rezar.
Incluso el “inolvidable Papa Juan Pablo II” tuvo grandes odios al padre Arrupe y nunca compartió la idea de que los Jesuitas formen parte importante al mando de la iglesia.
Yo puedo decir ante esto que apoyo mucho a los Jesuitas puesto que aparte de ser muy preparados académicamente, altamente competitivos, hasta por broma podríamos llamarlos científicos son responsables en cuanto a sus obligaciones sin olvidarse, claro, de aquello que construye a una persona, aquello que nos enseñan nuestros padres, las obligaciones de la casa, pero lo principal es que después de que realizan su noviciado y aquello que deben realizar antes de ser nombrados Jesuitas, me refiero a las misiones que no son cualquier cosa y que no cualquiera lo hace, me atrevería ha decir que solo un Jesuita lo podría hacer, de esta manera un Jesuita aprende a vivir no con los pobres ni en los pobres sino como los pobres puesto que para emprender su misión son despojados de todo lujo y se quedan con nada más de aquello que puedan necesitar.
A lo que va todo esto es que un Jesuita para dirigir al mundo aparte de preparase en cuanto a conocimientos que es muy importante para un mandatario, aparte de tener escuelas, colegios, universidades, instituciones, etc. Se necesita antes, poder vivir como la gente vive, poder ver como la gente ve, vivir como un pobre un desprotegido, un humillado, un vagabundo, un desahuciado para de esa manera saber como guiar a un grupo de personas, para resumir todo esto un Jesuita trata de imitar o imita la vida de Jesús.
La iglesia un ente muy poderoso en el mundo y trascendente durante la historia de la humanidad es muy contraria en el vaticano puesto que dentro de este lujoso palacio existe muchos enojos envidias y cada vez se trata solamente de estar encerrado en una iglesia tratando de esa manera de llegar a Dios, no digo que este mal puesto que Dios mismo nos dice en la Biblia que para llegar a él debemos orar con la oración que su hijo nos enseñó. Pero si pienso que una persona podría reclamar o ponerse en contra en alguna idea a un clérigo quizá por que este no ha vivido como vive una persona.
Entonces los que Jesuitas, aunque estuvieron a punto de ser expulsados del alto mando, la iglesia, por medio de ese gran padre holandés Kolvenbach inspirado y amigo de Arrupe otro gran representante para los Jesuitas se esta logrando que los Jesuitas sean los soldados del padre aquellos que se encarguen de evangelizar desde las fronteras desde las selvas, ser “los marines del Papa” entregados a su misión sin olvidar al prójimo y lo espiritual y máximo que es Dios.
El texto nos habla de una gran rivalidad por así decirlo, es como una envidia de la iglesia en contra de los Jesuitas puesto que estos están en constante avance en sus misiones y critican a la iglesia por no hacer nada más que rezar y rezar.
Incluso el “inolvidable Papa Juan Pablo II” tuvo grandes odios al padre Arrupe y nunca compartió la idea de que los Jesuitas formen parte importante al mando de la iglesia.
Yo puedo decir ante esto que apoyo mucho a los Jesuitas puesto que aparte de ser muy preparados académicamente, altamente competitivos, hasta por broma podríamos llamarlos científicos son responsables en cuanto a sus obligaciones sin olvidarse, claro, de aquello que construye a una persona, aquello que nos enseñan nuestros padres, las obligaciones de la casa, pero lo principal es que después de que realizan su noviciado y aquello que deben realizar antes de ser nombrados Jesuitas, me refiero a las misiones que no son cualquier cosa y que no cualquiera lo hace, me atrevería ha decir que solo un Jesuita lo podría hacer, de esta manera un Jesuita aprende a vivir no con los pobres ni en los pobres sino como los pobres puesto que para emprender su misión son despojados de todo lujo y se quedan con nada más de aquello que puedan necesitar.
A lo que va todo esto es que un Jesuita para dirigir al mundo aparte de preparase en cuanto a conocimientos que es muy importante para un mandatario, aparte de tener escuelas, colegios, universidades, instituciones, etc. Se necesita antes, poder vivir como la gente vive, poder ver como la gente ve, vivir como un pobre un desprotegido, un humillado, un vagabundo, un desahuciado para de esa manera saber como guiar a un grupo de personas, para resumir todo esto un Jesuita trata de imitar o imita la vida de Jesús.
La iglesia un ente muy poderoso en el mundo y trascendente durante la historia de la humanidad es muy contraria en el vaticano puesto que dentro de este lujoso palacio existe muchos enojos envidias y cada vez se trata solamente de estar encerrado en una iglesia tratando de esa manera de llegar a Dios, no digo que este mal puesto que Dios mismo nos dice en la Biblia que para llegar a él debemos orar con la oración que su hijo nos enseñó. Pero si pienso que una persona podría reclamar o ponerse en contra en alguna idea a un clérigo quizá por que este no ha vivido como vive una persona.
Entonces los que Jesuitas, aunque estuvieron a punto de ser expulsados del alto mando, la iglesia, por medio de ese gran padre holandés Kolvenbach inspirado y amigo de Arrupe otro gran representante para los Jesuitas se esta logrando que los Jesuitas sean los soldados del padre aquellos que se encarguen de evangelizar desde las fronteras desde las selvas, ser “los marines del Papa” entregados a su misión sin olvidar al prójimo y lo espiritual y máximo que es Dios.
Daniel Cajas
att: estefanía vaca
quinto "C" FIMA
El texto nos habla de una gran rivalidad por así decirlo, es como una envidia de la iglesia en contra de los Jesuitas puesto que estos están en constante avance en sus misiones y critican a la iglesia por no hacer nada más que rezar y rezar.
Incluso el “inolvidable Papa Juan Pablo II” tuvo grandes odios al padre Arrupe y nunca compartió la idea de que los Jesuitas formen parte importante al mando de la iglesia.
Yo puedo decir ante esto que apoyo mucho a los Jesuitas puesto que aparte de ser muy preparados académicamente, altamente competitivos, hasta por broma podríamos llamarlos científicos son responsables en cuanto a sus obligaciones sin olvidarse, claro, de aquello que construye a una persona, aquello que nos enseñan nuestros padres, las obligaciones de la casa, pero lo principal es que después de que realizan su noviciado y aquello que deben realizar antes de ser nombrados Jesuitas, me refiero a las misiones que no son cualquier cosa y que no cualquiera lo hace, me atrevería ha decir que solo un Jesuita lo podría hacer, de esta manera un Jesuita aprende a vivir no con los pobres ni en los pobres sino como los pobres puesto que para emprender su misión son despojados de todo lujo y se quedan con nada más de aquello que puedan necesitar.
A lo que va todo esto es que un Jesuita para dirigir al mundo aparte de preparase en cuanto a conocimientos que es muy importante para un mandatario, aparte de tener escuelas, colegios, universidades, instituciones, etc. Se necesita antes, poder vivir como la gente vive, poder ver como la gente ve, vivir como un pobre un desprotegido, un humillado, un vagabundo, un desahuciado para de esa manera saber como guiar a un grupo de personas, para resumir todo esto un Jesuita trata de imitar o imita la vida de Jesús.
La iglesia un ente muy poderoso en el mundo y trascendente durante la historia de la humanidad es muy contraria en el vaticano puesto que dentro de este lujoso palacio existe muchos enojos envidias y cada vez se trata solamente de estar encerrado en una iglesia tratando de esa manera de llegar a Dios, no digo que este mal puesto que Dios mismo nos dice en la Biblia que para llegar a él debemos orar con la oración que su hijo nos enseñó. Pero si pienso que una persona podría reclamar o ponerse en contra en alguna idea a un clérigo quizá por que este no ha vivido como vive una persona.
Entonces los que Jesuitas, aunque estuvieron a punto de ser expulsados del alto mando, la iglesia, por medio de ese gran padre holandés Kolvenbach inspirado y amigo de Arrupe otro gran representante para los Jesuitas se esta logrando que los Jesuitas sean los soldados del padre aquellos que se encarguen de evangelizar desde las fronteras desde las selvas, ser “los marines del Papa” entregados a su misión sin olvidar al prójimo y lo espiritual y máximo que es Dios.
daniel cajas
Quinto "C"
el Papa pensó en disolver la Compañía o, incluso, poner al frente de la misma a un religioso no jesuita.
- Creo que que hubiera sido un gran error ya que es una de las base fundamentales de la religión católica, estando en varias partes del mundo dando a conocer la palabra de nuestro creador, en donde con la falta de existencia de estos no hubiera sido posible.
- Es ahí donde vemos claramente la filosofía ignaciana esa frase célebre donde nos dice ser más para servir mejor, lo cual quiere decir que ellos se preparan mucho más para poder con sus conocimientos ha ayudar a las personas basando sus actuaciones antes que en lo teórico son hombres de acción de obras de manifiestos terrenales que sirven a las personas que lo necesitan.
- Pero como sabemos nada dura para siempre, y mucho menos estos grandes hombres atrás de los hábitos por lo cual cada ves hay menos.
- Una sequía de vocaciones que está provocando un intenso debate en la Compañía. Los jesuitas comienzan a plantearse qué misiones, instituciones, colegios, universidades, publicaciones, radios, parroquias deberán abandonar en un futuro inminente, y en cuáles deberán centrarse. Ya es imposible que atiendan a todo. El general que salga de la Congregación del próximo mes de enero deberá hacer luz al respecto, y concretar el papel de los laicos y las mujeres en una Compañía de Jesús sin jesuitas.
- Pero estos seguirán sirviendo mientras puedan no es que les falte recursos económicos pero lo que si les falta es los recursos humanos.
- Pero sin embargo ellos siempre estarán dispuestos a todo siempre en vanguardia. Como reza su credo: “A mayor gloria de Dios”.
Por: Pierre Philco.
Curso: Quinto "C".
Predicar en cada una de sus obras no ha sido su prioridad sino servir a los demas sin importar su religion ,raza, etc.
Los jesuitas son gente muy preparada para el cambio no se estancan como el opuus sino que abren su mente , por tal razón no son muy bien vistos por los conservadores.Pero esto no les ha importado y han seguido adelante sin importales lo que se diga de ellos.
Creo que de todas las congregaciones los jesuitas son los más preparados y este es un punto muy importante porque saben lo que están haciendo y tienen con que defenderlo ya que para llegar a ser jesuita se necesita como 15 años de estudio pienso tiempo necesario para poder defender su ideología.
Los jesuitas al preocuparse por el bienestar de la gente más necesitada y brindar su ayuda, estos también imparten su mensaje a a la juventud , teniendo una red de colegios jesuitas en los cuales no solo prevalecen el aspecto académico sino de también formar jóvenes para la sociedad, jóvenes que cambien la sociedad un cambio para bien y teniendo preferencia con los más necesitados.
La Compañía de Jesús ha crecido tanto en el mundo que es muy difícil por no decir imposible de disolver, y pesar de tener problemas con el vaticano, ellos tiene su voto de obediencia al Papa y también tienen claro cual es su misión servir a los más pobres de la sociedad. Los jesuitas son los marines del papa, los mayores defensores de la iglesia católica, ya que al haber discusiones con los protestantes son los jesuitas los que salen en defensa de la iglesia, porque ellos son los más indicados para poder defender a la iglesia. Por todo esto los jesuitas son motivo de admiración tanto por su preparación y forma de vida y un ejemplo a seguir para todos nosotros.
Att: Pablo Enríquez
5¨C¨ FIMA
Fernanda Mejía 5to "c" FIMA.
Att. Ricardo Paredes
Quinto "C"
Dahiro Chica
5to"C"
Disculpe por lo de arriba, me equivoque, lo mande de la cuanta de mi primo y no puse el nombre, este va con mi nombre:
Alex Larrea
5to "C"
QUINTO "D"
Me parece que la lectura habla de la obra que haces los jesuitas al rededor del mundo, me parece que la comunidad jesuita es la mejor comunidad de cristianos, ya que los jesuitas no sólo se concentran en las misas y en las eucaristías, sino se preocupantambién en las obras sociales que el mundo nececita, según mi punto de vista los jesuitas son la comunidad que más ayuda a los demás, ya que a los jesuitas no les importa sus condiciones humanas, con tal de ayudar al que nacesita ayuda, pienso que una frase excelente para describir a los jesuitas sería la de nuestro colegio: SER MÁS PARA SERVIR MEJOR, ya que los jesuitas necesitan una preparación para lo que hacen, y no sólo se preparan por saber más, sino para destrar lo que han aprendido sirviendo a la comunidad, es por esto que los jesuitas son los marines o los servidores del Papa ya que son leales, y serviciales.
Ellos son personas que reflejan el amor de Dios por medio de acciones y obras que hacen que las personas que no sepan nada sobre Dios, ahora lo conoscan todo. Ademas son personas que se educan a travez del tiempo porque hay cosas nuevas que los jesuitas se deban actualizar conforme pase el tiempo hay nuevas cosas que aprender y los jesuitas es gente que no predica o se queda en una iglesia si no qye interfieren en asuntos sobre la sociedad(Economia, pobreza, politica y principalmente en asuntos sobre el medio ambiente ya que ellos les preocupa mucho de lo que pudiera pasar en años venideron). principalmnete la funcion de un jesuita es trasmitir la palabra de Dios por medio de obras ya que ellas para ellos son muy importantes. En conclusion quedo que todo somos unos jesuitas ya que tenemos dentro de nuestro ser ese impetu de ayudar a las demas personas como lo hacen los jesuitas, ademas como formamos parte del coelgio San Luis Gonzaga ya lo somos(Jesuitas).
Eddy Arguello. 5to"D" FIMA
att:Anibal Silva 5º"D"
HoR$&
Nombre: Francisco Meléndez
Curso: Quinto "D" Físico
Además la lectura nos muestra el esfuerzo que realizan los Sacerdotes Jesuitas para "SER MAS PARA SERVIR MEJOR" ya que además de sus años de estudio, también aprenden a convivir en hermandad luchando por la justicia y por los más necesitados.
Esto nos sirve de ejemplo para tomar el camino Ignaciano y saber afrontar los problemas del mañana.
Un problema que existe dentro de la Compañía de Jesús, es la falta de sacerdotes Jesuitas en algunas instituciones, ya que sería útil contar con uno de ellos para así aprender más a fondo sus vivencias y lo que es la vida, sacrifico de un Sacerdote Jesuita.
EVELYN VERDEZOTO
5TO FIMA "D"
Solo el hecho de haber dejado de usar la sotana y no sentirse mas que otros a mi parecer significa mucho ya que con esto se permitían relacionarse con en pueblo.
También en este articulo sobresale todo los proyectos las cooperaciones que los jesuitas realizaban para ayudar a otros salir adelante (ESTO SE MUESTRA CON LAS DIFERENTES HISTORIAS CONTADAS POR LOS JESUITAS DE ESTE ARTICULO). Existieron varias personas que, en realidad discrepaban con varias actividades de los jesuitas, y lo que me gusto mucho es que los jesuitas al no rendirse nunca por sobresalir incluso en la actualidad siguen realizando grandes obras y siguen luchando por la justicia y equidad en el mundo.
KATHY SALGADO QUINTO "D"
Los jesuitas a pesar de que están en problemas siempre buscan una solución razonable que pueda beneficiar a todos, la compañia siempre tiene la meta de llevar a la gente ante Dios para que pueda ver lo que significa tener fe en el.
Hay que agregar además que los jesuitas siempre tienen sus ideas claras sobre lo que van hacer, tienen un corazón puro y siempre están dipustos a todos los problemas que vengan hacia ellos. La comparación de los jesuitas con los marines es debido a que ellos siempre cumplen con su deber no importa las circunstancias que se les aproximen.
La vida de un jesuita es un buen ejemplo de como seguir el camino de Dios hacia la felicidad, leno de pureza y gratitud.
David Moreno P.
5to "D"
5”D”
En la lectura me he podido dar cuenta de que los jesuitas son unas personas muy buenas y humildes, me ha hecho reflexionar ya que en lo personal yo no pensaba que fueran así, pensaba que solo se dedicaban a enseñar la palabra de Dios, su vida y obra, pero me di cuenta de que estaba equivocado, ayudan a los demás, siendo a veces los que escuchan personas que no creen en Dios, los mandan a lugares poco agradables y marginados exponiendo así su vida, esto a ellos no les importa ya que para expresar su fe tienen que luchar contra la injusticia conviviendo con ella, por eso creo que ellos son ejemplo para poner sus acciones en práctica en nuestra vida. Si todo el mundo tuviera un poco de humildad y compasión hacia los demás, pienso que esto sería un mundo mejor, sin tantas desigualdades y marginaciones, el mundo sería un lugar de paz y tranquilidad.
Quinto "D"
Esta lectura me dio mucho que reflexionar sobre la vida de los Jesuitas ademas me permitio conocer mas su histoia y su manera de ver o interpetar las cosas. Sinceamente creo que los Jesuitas creen mas en la practica, en hacer lo que el evangelio dice con buenas obras o actos y eso es lo que siempre intentan demostrar ante todo que uno de los privilegios mas grande en esta vida es poder ayudar a las pesonas porque es algo que muchos pueden hacer pero pocos lo hacen. Los Jesuitas intentan ayudar a las personas aunque su relacion con el Vaticano no sea la mejor, aunque eso no deja al voto de obediencia que hicieron
Pero los actos puedo asegurar no se olvidan tan facilmente porque es una muestra de nosotros y es una exprecion, que en muchos casos es de amor.
A pesar de adversidades encontradas en el camino, lo que al final del dia te hace sentir bien es saber que diste lo mejor de ti mismo.
Att: Jean Carlos Quinteros 5to FIMA "D"
CARLOS CALAN 5 "D"
Att: Cristhian Ortiz
Quinto "D" F.I.M.A
Daniel Saltos
Quinto "D"
Daniel Saltos
Quinto "D"
Jorge Salazar
5 "D"
Campaña Oscar
5° d