Dejemos
Déjate adorar, por mí, en el silencio.
Déjame buscarte mientras te hago falta.
Déjame que te quiera,
quiéreme y no me dejes;
que la gracia me permita unirme con tu alma.
Déjate adorar, por mí, en el silencio.
Permíteme extrañarte cuando me halle lejos.
Déjame despertarte,
despiértame con tu sueño;
que a las tibiezas de ambos no las apague el fresco.
Déjate adorar, por mí, en el silencio.
Desespera si no acudo, desespera si no hay ganas.
Déjame que te encuentre,
encuéntrame si te dejo;
que entrando en la mañana comiencen ya mis ansias.
Déjate adorar, por mí, en el silencio.
Permíteme palpitar cual de tu corazón un eco.
Déjame quitar el miedo,
el miedo de no pronunciar;
y silénciame al instante,
silénciame al amar.


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