De aquellos años
Muchas veces recuerdo. Pocas veces escribo. Muy pocas recuerdo y escribo. Quizá muchas más debiera compartir...
Compartir como en aquellos años en los que me encantaba levantarme temprano, alistarme, preparar el desayuno para sorpresa de mis padres y esperar el movimiento de la cortina de la casa del frente, señal inequívoca de que la mañana estaba lista para recibir a nuestras bicicletas -que para nosotros eran más que carabelas- .
Aquellas que nos descubrían mundos, nos permitían soñar con aventuras extraordinarias y saborear a la amistad.
Las expediciones cerca de la quebrada eran las que más me gustaban. Aparcar las bicicletas y hacer planes de fortines y de hazañas con los amigos. Sin saberlo, hacer el mismo juramento que los mosqueteros. Preparar las pepas de los eucaliptos para prevenir cualquier ataque. "Esconder" armas entre los matorrales. Aprender códigos secretos y lograr saltar la zanja por si había alguna persecución.
Lo mejor fue cuando conseguimos las radios para mantenernos comunicados... quizá esos fueron los comienzos del futuro profesional... de los múltiples futuros...
Épocas en las que todavía se conocían los vecinos y las niñas eran simples compañeros de juego, eso sí, más arregladas que nosotros.
Cosas de aquellos años que congratulan la vida y llenan de gratitud.



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