Hoy me siento...
Quito, 2 de junio de 1999
Hoy me siento cansado, pero no para escribirte, no para imaginarte y no para soñar.
Hoy, sentado en mi sillón, te pienso. Cierro mis ojos y veo bailar una flor enamorada en la palma de mis manos, aquellas que dialogan y acarician, aquellas que son capaces de robarle luz al sol.
Hoy me siento cansado, pero no para susurrar a escondidas tu nombre. La tibia melodía recién salida de las teclas y la dulce flauta, el mágico sonido de chispitas vivas que caen, chocan y saltan en un eterno juego de azar.
Hoy me siento cansado, pero no para sentirte. Extiendo mi brazo y estás allí: tierna y solitaria, hablándole a todo el mundo de lo que te pasa, de lo que sientes y de lo que crees ser. De las cosas que vives, de la sinrazón de la razón...
Hoy me siento cansado pero no para escucharte. Juntos conversamos entre trabalenguas y a veces sin necesidad de palabras, tan solo con colores, con formas pre-fijadas en el siempre, con luz, con agua y con sal. Y mientras, yo te escucho y te hablo sin moverme; tus ojos me miran y yo les respondo.
Hoy me siento cansado pero no para cantarte, más que con mi desgarrada voz con mi memoria. Eres la dueña del verdísimo, la señora de El Aguacate, de un millón de ellos; de la música y de la expresión.
Hoy me siento cansado, pero no para acompañarte en aquel paisaje de mi imaginación que ya bien conoces; pero no para pasear a la luz de la luna con champagne; pero no para abrazarte y reconocerte como mía.
Pero no, pero no, pero no frágil doncella porque presto estoy para saltar junto a tus ojos, para tener tus manos entre las mías, para descubrir el leve temblor de tus labios al pronunciar...
Pero no, porque disfruto mientras duermes y converso con tu ángel y le pido, le ruego, le aconsejo...
Hoy me siento cansado cuando vuelvo a abrir los ojos y mis palabras no te tocan y mi voz no te conoce y mi corazón termina tomando una pluma y se decide a hacer unos tontos trazos...
Pero, sin embargo, soy feliz


Comentarios