Finitud

En un parpadeo, pareciera que todo está tranquilo, que la vida pasa sin complicaciones, que rueda la rueda y la calma habita en el reloj de todos...

En el siguiente, no es tranquilidad sino júbilo y alegría la que se vive. Todo va de bien en mejor, lo sembrado hace años ha dado sus frutos...

Y en un instante, el castillo de naipes está en el piso, el júbilo era desconocimiento y quizá la alegría era engaño...

¿Qué pasó? ¿Dónde estoy? ¿Dónde estuve?

Las preguntas brotan de las preguntas y la realidad se convierte en tragedia. Pareciera que la vida hubiese sido una ilusión y que la cosecha estuvo malograda...

Finitud. Reconocer que pese a nuestros esfuerzos, la vida tiene su propia dinámica, que somos obreros y no todo está contemplado... Bastante lejos estamos de ser dioses.

Llegará la noche y la mañana. Y con el sol, ¡hay que volver a sembrar!


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