Hasta siempre, Delita

Hace un mes cerró sus ojos, obtuvo la paz que siempre procuró para su cuerpo, su alma, su familia...

Luego de una larga vida, compartida con quienes hoy -tanto como ayer-, le queremos, descansó al fin.

No nos queda un vacío; al contrario, hoy estamos llenos de su presencia, de su ejemplo de madre sobre el cual construimos nuestros hogares; de la esperanza de sabernos aún más unidos ahora que está más cerca de Dios.

Que sus cuidados nos guarden hasta el final encuentro en el que libres ya de toda limitación temporal, podamos abrazarnos en Aquel que es Amor. Ese mismo Amor que ella nos enseñó desde pequeños y de quien hoy disfruta plenamente.

Hasta siempre, Delita.


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